Bizcocho de yogur
Llega el fin de semana, así que no me seáis vagos y dedicad un poco de tiempo a la cocina. Este bizcocho no os va a llevar demasiado, y luego estás desayunando o merendando unos cuantos días tan ricamente.
Este es el clásico bizcocho de yogur, ese que se hace con las medidas del vaso de yogur. En mi caso le fui dando alguna pequeña variación, y podría llamarlo «Bizcocho una pizca de…», porque fui añadiendo un poco de esto y un poco de lo otro a ojo, y oye… la vez que mejor. Riquísimo.
Si es la primera vez que vas a hacer un bizcocho no te arriesgues a lo de «la pizca de» y vete sobre seguro, pero si te atreves, ve añadiendo más o menos harina, por ejemplo, según la consistencia que notes tiene la crema que se forma. Es algo que no es muy difícil de saber, sólo tiene un secreto: haber hecho varias veces la receta, y cómo no, haberte colado en alguna de ellas.
Aquí os dejo el proceso con los ingredientes lo más parecido posible a lo que fue en la realidad.
No tengáis miedo a un bizcocho nunca, así que venga, que no me entere que no te atreviste o te dio pereza. Que no me entere…









Seguro que prácticamente todos conocéis este bizcocho, el clásico bizcocho que se hace con un yogur utilizando el propio envase para calcular la harina, azúcar, etc. Pero como en todo, y más en la cocina, hay mil variantes. Yo pongo éste que es el que suelo hacer algunos sábados, por eso de desayunar el Domingo con un trocito generoso de bizcocho.